Frente a la inminente sanción definitiva de la reforma laboral en el Senado, la CGT comenzó a diseñar una contraofensiva que trasciende el recinto legislativo para centrarse en los estrados judiciales. Octavio Argüello, cosecretario general de la central obrera y dirigente de Camioneros, advirtió que, si bien darán la pelea “hasta el último minuto” en la Cámara Alta para intentar que se caigan las modificaciones introducidas en Diputados, la estrategia principal se trasladará al ámbito judicial. Tras el impacto del último paro general, la cúpula sindical considera que la norma representa un “retroceso a 1900” y planea impugnar su constitucionalidad, bajo la premisa de que el derecho laboral debe ser progresivo y no regresivo.
“Crisis de la política”
La decisión de recurrir a la Justicia se ve impulsada por lo que la central califica como una “crisis de la política” y una falta de interlocución real con el Poder Ejecutivo. Argüello denunció que el Consejo de Mayo no funcionó como una mesa de diálogo sino de “imposiciones”, lo que agotó las instancias de negociación administrativa. Al no haber sido escuchados y tras considerar que el Gobierno impuso su posición sin contemplar las propuestas gremiales, la central obrera ve en los tribunales el terreno propicio para frenar la aplicación de la ley, fundamentando su postura en la violación de convenios internacionales y derechos adquiridos
“Se autodenominan ‘conductores de la CGT’, pero fueron puestos a dedo”, disparó JaldoEn este escenario, la CGT también dirigió sus críticas hacia el interior del peronismo, señalando como “entreguistas” a gobernadores para facilitar los votos necesarios para el avance del proyecto.